martes, 21 de julio de 2009

La medición de la energía



“En todas las culturas y en todas las tradiciones médicas anteriores a la nuestra, la curación se realizaba moviendo energía”. Albert Szent-Gyorgyi, premio Nobel de Medicina

La radiestesia (mitos y realidades)

En la verificación de las energías de un ambiente, podemos trabajar a fondo con las personas que allí viven. Verificamos en primer lugar qué tipo de anomalía está presente en el ambiente y cuál es la más agresiva en el local, qué personas están siendo afectadas, qué sistema de cura para el ambiente y para las personas que estuvieron allí expuestas vamos a utilizar. En la mayoría de los casos, siempre llego a lo siguiente: primero, las personas necesitan que el ambiente sea curado por completo y después, someterse ellas a equilibrio energético.

Todo ser humano es sensible y posee esa sensibilidad innata a ciertas radiaciones. Podemos desarrollarla o acentuarla mediante el estudio y práctica de la Radiestesia.

Hay personas que nacen con una sensibilidad extrema y hay otras que la desarrollan después de algún acontecimiento significativo en su vida, como un accidente, por ejemplo. Las reacciones del cuerpo humano frente a energías nocivas son de lo más diverso. Hay personas que desarrollan temblores, otras que sufren fuerte transpiración, otras, dolores intensos de cabeza e incluso pérdida de consciencia cuando se encuentran sobre una zona telúrica de energía negativa de suelo. Estas son reacciones presentadas por personas extremadamente sensibles, pero cualquiera, con el auxilio de un aparato de Radiestesia como un péndulo, logra detectar una zona telúrica sin el menor esfuerzo.

Un día, oí en una explicación, que aprender Radiestesia sería como aprender a dibujar.

Hay quien nace con una habilidad fuera de lo normal para el dibujo y hay otros que desarrollan esta habilidad mediante técnicas.

Así se clasifican los radiestesistas: existen los hipersensibles, o sea, incluso sin los aparatos hacen detecciones energéticas precisas; y luego los sensibles, que tras mucho entrenamiento y estudio se desarrollan en la técnica de la Radiestesia. Lo que quiero decir con esto es que con algo de entrenamiento y dedicación todo ser humano tiene la capacidad de convertirse en radiestesista.

El empleo y dominio de los instrumentos de Radiestesia nos lleva a las más diferentes aplicaciones; aparte, claro, de la verificación de ambientes, podemos: diagnosticar una enfermedad y auxiliar en su curación; encontrar personas, animales u objetos desaparecidos; indicar el lugar exacto para la perforación de un pozo; indicar el momento propicio para una sembradura, descubrir el PH del agua; saber a qué hora y en qué vuelo llegará la persona que esperamos; o sea, medir toda y cualquier energía que exista; el límite es tu creatividad.

La Radiestesia está definida como la sensibilidad a energías. Según la física, todo es vibración. Todo irradia una serie de frecuencias con longitudes y ondas variables, lo cual confiere a cada parte de la materia una vibración especial y específica.

Si somos capaces de medir una vibración o una radiación particular de un local, de un órgano, obtendremos una información muy precisa acerca de su calidad y de su relación con nosotros. Si el órgano está desequilibrado o funcionando mal, esto será detectado por la variación en su energía y vibración, y emitirá ondas diferentes; así lo evaluaremos.

Después de que un aprendiz de Radiestesia esté completamente familiarizado con los movimientos producidos por los instrumentos de Radiestesia, podrá hacer cualquier tipo de medición en personas o ambientes y obtendrá respuestas precisas.

Las energías medidas en locales o personas tienen en Radiestesia escalas específicas. Quiero decir con esto, que si un radiestesista hace una evaluación en un local, definiendo el tipo de energía y su intensidad, si otro radiestesista fuese llamado para verificar el mismo local, habrá de encontrarse la misma energía y su intensidad deberá ser la misma. ¡Esto es lo que da a la Radiestesia credibilidad y respeto!

Tal como para medir la temperatura empleamos un termómetro, para medir la energía de locales usamos escalas radiestésicas específicas. Además de proporcionar datos precisos sobre la energía encontrada, la escala de medición también facilita el intercambio de informaciones entre profesionales del área. Una de las escalas más utilizadas es el Biómetro de Bovis, radiestesista francés que a principios de siglo creó su propia escala.

Tras muchas mediciones en plantas, animales, personas saludables y enfermos con ciertas dolencias, Bovis llegó a la conclusión de que 6.500, en una escala de 0 a 10.000, era la unidad en que vibraba cualquier persona sana. Observó también que las personas con cáncer se encontraban en una frecuencia de 4.000 a 4.500; los enfermos de tuberculosis entre 5.000 y 5.500, y así evaluó varias enfermedades. Cada dolencia tenía su intensidad, siendo todas inferiores a 6.500. Las personas sanas y con mucha vitalidad superaban esta medida, llegando a 7.000 y 8.000.

Años más tarde se descubrió que los locales de energía nociva vibraban en valores muy bajos, o sea, se medían en ellos valores inferiores a 6.500 unidades de la escala Bovis. Se llegó entonces a los siguientes valores: la vertical de una línea Hartmann, tan nociva para nuestra salud, vibra en una intensidad de 5.500; sobre un cruce de línea, 5.000; y sobre una corriente telúrica, 4.000. La deducción final de toda esa explicación tan compleja es que la persona que permanece sobre un punto de energía nociva, pasa a vibrar en la misma intensidad del local; ya por inducción o por resonancia, terminará vibrando en la frecuencia de la enfermedad.

Estas fueron hoy unas explicaciones algo más técnicas, para que todos podáis comprender mejor que por detrás de una evaluación radiestésica hay todo un universo de técnicas y conceptos que la hacen ser plenamente confiable; no se trata simplemente de una evaluación que podrá causar o no un efecto positivo; es un compromiso asumido con la persona que nos ha solicitado la evaluación.

Las consultas, ya sean en ambientes, empresas o personas, siempre presentan resultados favorables y dentro del tiempo determinado, ¡pues estamos hablando de energía! Y la energía es susceptible de ser conducida allá donde deseamos que vaya.

Los péndulos y las varillas radiéstésicas

El Péndulo y las Varillas forman parte desde antaño del arte de la Radiestesia, un medio para conocer e interactuar en y con nuestro entorno.

El mercado nos ofrece en este momento una amplísima variedad de péndulos, muy distintos entre sí, en sus formas, tamaños, materiales de construcción, etc. Las personas especialistas en Radiestesia y Energética a menudo precisan de péndulos especialmente sensibles, por su material u otras características, algunos difíciles de encontrar.

Sin embargo, la mayoría de personas versadas, terapeutas u otros profesionales, conocen y trabajan con una variedad reducida de péndulos que por la misma naturaleza del péndulo, sirven para una gran multitud de trabajos energéticos: desde el/la Terapeuta Floral que lo utiliza como medio de test, hasta el/la aficionado/a al Feng Shui doméstico, que localiza con él las líneas energéticas dentro de casa o energías estancadas que hay que limpiar, etc.

En resumen, el péndulo es un instrumento, un medio más de sensibilidad para interactuar y acceder a la Información que hay en nuestro entorno, las energías que nos rodean y envuelven. Y este taller práctico nos da las pautas para que pongamos un péndulo en nuestra vida, tanto para un uso aficionado, personal, 'curiosidad científica', como para utilizarlo en nuestros trabajos como hacen numerosos profesionales de las paraciencias y de algunas terapias naturales.

Una de las aplicaciones más importantes del péndulo es el diagnóstico energético del cuerpo humano a través de los chakras, centros de fuerza que captan las energías telúricas y cósmicas. Este péndulo en madera de haya resulta ideal para la medición de subcentros energéticos, así como de centros energéticos principales, denominados chakras en la tradición hindú.

En el dibujo podemos ver representados en color rojo los siete chakras principales, y en azul los 21 chakras menores o subchakras: detrás de cada ojo, delante de cada oreja, encima de cada pezón, donde se unen las clavículas, cerca del hígado, cerca del estómago, dos cerca del bazo, cerca del timo, en el plexo solar, en la palma de cada mano, encima de cada gónada, en cada rodilla y en la planta de los pies.
Los chakras menores, cuyo tamaño es menor que el de los chakras principales, tienen unos 7,5 cm de diámetro y se extienden hasta unos 2,5 cm de distancia del cuerpo.

Para medir un chakra o subchakra situar el péndulo encima del mismo estando la persona recostada boca arriba. El péndulo comienza a girar cuando detecta el vórtice del chakra. Si el péndulo gira hacia la derecha (en el sentido de las agujas del reloj) significa que el chakra está abierto, y si gira en sentido inverso indica que está cerrado a las energías que llegan. Cuando un chakra está cerrado significa que no puede captar la energía exterior, lo que impedirá al cuerpo gozar de un estado saludable.
Cuando menor sea la apertura del centro energético menor será el movimiento de amplitud del giro del péndulo. A veces el péndulo se mueve horizontalmente lo que indica fuertes bloqueos del flujo energético. Movimientos elípticos también indican desequilibrios del flujo energético del cuerpo.

Otras aplicaciones

na oportuna y profunda investigación radiestésica podría evitar la aparición de alteraciones en el funcionamiento orgánico como por ejemplo: trastornos nerviosos, insomnio, sensación de agotamiento físico y mental, depresión, dolores articulares y musculares, estrés, hasta llegar a los máximos compromisos de la salud como el cáncer y otros.

Es usada también en diversos tipos de búsquedas, sean éstas sobre o bajo tierra, apuntando a objetos, yacimientos, aguas, personas, etc.

En cuanto a medicina alopática u homeopática se utiliza para diagnósticos, determinación de porcentaje de afecciones, ubicación del órgano afectado, etc.
Interviene además en la determinación de porcentajes en fórmulas farmacológicas, florales o de herboristería.

Continuando con el tema de la salud es usada para la medición y diagnóstico de los chakras, determinando su estado y funcionamiento para saber su grado de bloqueo o vaciamiento energético y su sentido de giro.

Colabora eficazmente con la arqueología y también en investigaciones geológicas del entorno.
Es aplicada por el profesional en estudios de caracterología, selección de personal, diagnóstico en el estudio de personalidad y en orientación vocacional.
Si enfocamos el tema hacia la agricultura y jardinería en general, sirve de apoyo para investigar los aspectos energéticos del terreno en cuanto a las radiaciones telúricas y la elección del lugar más favorable para el desarrollo de las especies a plantar.

Así se tiene que los árboles frutales en general gustan de las zonas neutras o áreas que no están afectadas por radiaciones telúricas. Sucede igual con las begonias, dalias, geranios, gladiolos, helechos y otro tanto con los olmos, tilos, plátanos, cerezos y perales.

Gustan de las zonas afectadas por las geopatías las cinerarias, los crisantemos, ficus, fresnos, kiwi, musgos, líquenes, vid, avellanos, moreras, gomeros, hayas, fresnos, tunas.

En relación a este punto se debe tener en cuenta que dentro de las plantas que gustan de las geopatías existen dos tipos: las que absorben y transforman las energías negativas haciendo que el medio resulte beneficioso como la vid y las tunas o cactus y las que esparcen esa negatividad al medio como los gomeros, hayas y fresnos.

El uso de la prospección radiestésica nos da la posibilidad de realizar mediciones exactas en cuanto a los diversos niveles vibracionales por medio de la utilización de la escala de medición denominada Biómetro de Bovis Simoneton.

Esta escala de medición lleva el nombre de quienes la diseñaron, el físico Alfred Bovis y el ingeniero A. Simoneton y con ella se llega a establecer la intensidad de la radiación que es objeto de estudio.
En ella se fija un punto importante en las 6500 Unidades Bovis (UB), que corresponde al nivel vibracional de un ser humano en buen estado de salud. Por lo tanto cualquier ambiente o alimento que vibre en esta frecuencia tendrá un efecto neutro para el hombre.

Si vibra en niveles inferiores y el hombre permanece por períodos prolongados en dicho ambiente o ingiere permanentemente ese alimento, comenzarán a manifestarse en su organismo desequilibrios que den lugar al resquebrajamiento de su salud.

Cuanto más decrece el nivel de vibración de la energía estudiada y se aleja del punto 6500 UB más nociva se hace y mayor daño causará.
Si por el contrario el ambiente o el alimento vibran con frecuencias superiores a las 6500UB se beneficiará la salud en general.

viernes, 3 de julio de 2009

¿Qué son las Placas de Energía Positiva?


Las placas de energía positiva

Indira García Estrada

 

Primero los hechos, para ir respondiendo las preguntas. ¿Qué tienes en tus manos? Una placa de energía positiva. Una placa violeta, anodizada especialmente para que cumpla con una función en tu vida.  Todo objeto material –todo elemento-, e incluso todo ser humano vibra con una frecuencia individual de unidades angstrom por segundo.  Entonces, si todo en el universo es energía y vibración, se puede utilizar benéficamente esta energía universal. Esta energía que Nicolás Tesla llamaba energía gratuita y que nosotros llamamos positiva.

Ha sido el descubrimiento de Tesla lo que nos ha permitido llegar a las placas y al uso incluso del metal violeta anodizado en jarras, pirámides y otros usos para alimentación y agua. Nicolás Tesla fue un científico austrohúngaro que a finales del siglo diecinueve se trasladó a París a trabajar en una compañía de Thomas Alva Edison y allí hizo un descubrimiento muy importante, el de la corriente alterna en electricidad, lo que permitió construir el primer motor de inducción en 1882. Rompió con Edison, quien no aceptaba su teoría y se mudó a Nueva York. Allí Westinghouse le compró muchas de las patentes de sus inventos. Se adelantó a Marconi logrando que la electricidad viajara sin cables y fabricando el primer radiotransmisor. En su honor se llama tesla a la unidad de medida del campo magnético. Gracias a él hoy podemos tener energía en las ciudades e incluso fue con sus inventos que se desarrolló la primera central hidroeléctrica en las cataratas del Niágara.

Es con esa base científica que lo que las grandes religiones o filosofías llaman prana, chi, poder creativo, puede ahora utilizarse cotidianamente y de manera positiva, gracias a las placas violetas basadas en el invento de Tesla y sobre todo en el aprovechamiento de las vibraciones energéticas de la materia; vibraciones que ahora puedes utilizar a tu favor gracias a las placas de energía positiva.

Nikola Tesla ideó un sistema de transmisión de electricidad inalámbrico, de tal suerte que la energía podría ser llevada de un lugar a otro mediante ondas de naturaleza no hertzianas. Dicho sistema se basaba en la capacidad de la ionósfera para conducir electricidad, la potencia se transmitía a una frecuencia de 6 Hz con una enorme torre llamada Wardenclyffe Tower, para valerse de la resonancia Schumann como medio de transporte; se sabe hoy en día que ésta era de 7,83 Hz y no de 6, lo que explica la gran necesidad de Nikola Tesla de usar enormes potencias para sus experimentos.

Las placas de energía positiva funcionan de manera aparentemente simple, la estructura atómica del aluminio ha sido modificada o alterada para vibrar sutilmente con las energías cósmicas. Con el proceso de anodizado del aluminio –un elemento energéticamente neutro- uno de sus electrones pasa a una órbita superior y modifica su vibración, haciéndolo ahora a muy alta prefecuencia.

Por ende el uso de las placas ayuda de manera constante y efectiva a elevar el nivel vibratorio de las personas e incluso de los alimentos que consumen y el agua que beben, armonizándose con el universo. Hay gente que las usa en sus viajes frecuentes para energetizar el agua que beben y no sufrir malestares estomacales derivados de las diferencias de agua.

Es tan efectiva que cuando la placa se coloca sobre cortadas, o zonas adoloridas del cuerpo mitiga el dolor y permite que se regenere (esto se ha visto, incluso en quemaduras ya que la placa permite que la zona afectada cambie su vibración rápida y eficazmente). Es tan útil  que logra que las células lastimadas retomen su ritmo vibratorio normal, la cura se logra porque se restituye el balance energético del área afectada. Se han hecho estudios con equipo radiónico y si un hombre o una mujer da una frecuencia de 20, por ejemplo, antes del uso de la placa, puede aumentar a 75 o 90, de allí su gran eficacia (e incluso si se la usa frecuentemente se llega a una frecuencia permanente de 100).

Las hacemos de todos los tamaños, por lo que puedes escoger la que mejor se acomode a tus necesidades. Puedes llevarlas contigo todo el día para elevar tu nivel vibratorio, colocar sobre ellas la comida recién comprada o  incluso después de guisarla para inducir energía vital en los alimentos y neutralizar cualquier carga negativa. Las puedes poner, por ejemplo, debajo de plantas enfermas, debajo de frutas ácidas que se dulcifican, abajo del alimento del perro o el gato, o del lugar donde duermen y, como ya dijimos, en cualquier área herida de un ser vivo. Pero también para disminuir radicalmente la fatiga, el desgano y hasta la depresión.

Puedes, también, poner una placa en el centro de tu refrigerador, para mantener la comida fresca más tiempo.

Las placas no están cargadas –y por lo tanto nunca se descargan, aunque puedes lavarlas de vez en cuando- sino alteradas energéticamente, como ya te explicamos.

Se utilizan en los estudios de Feng Shui para aumentar las áreas de bienestar familiar, de trabajo, y prosperidad. Y además puedes usarlas en todo lo que tu imaginación y tu creatividad permitan en bien tuyo o de tu familia.